Era ya el 7mo mes del año y me encontraba sentado en el mismo lugar de siempre, o almenos donde acostumbraba descansar desde que lo descubrí, llevaba ya 2 meses sin dejar el lugar, solo veía a la gente pasar por la calle hacia arriba o abajo, corriendo o caminando. Pasando el 1er mes ya no había mucho de que hablar con las personas con las que en años anteriores acostumbraba juntarme, simplemente decian: muévete de allí te estas volviendo tonto, cosa que a la larga se estaba volviendo cierta, me estaba volviendo tonto y loco pero almenos yo lo disfrutaba, quejándome muchas veces por la situación en la que me encontraba en el lugar en el que descansaba ya que ciertos días llovía, o había mucho sol, generalmente siempre me marchaba por la lluvia, pero de cuando en cuando me gustaba sentir las gotas rozar mi rostro mientras me sentaba y admiraba el mundo como si fuese una pantalla, siempre frente a ella como un niño frente a un juguete o un perro frente a un hueso, pasaban ya las semanas y el lugar cada vez se hacia mas solitario y cada vez perdía mas contacto con lo que yo llamaba exterior, siendo algo gracioso puesto que yo me encontraba rodeado de eso a lo que llamaba de esa manera, pasaba días completos contemplando el "exterior" me sentía seguro, me sentía Yo.
En el día 20 del segundo mes comenzaron a suceder cosas extrañas bueno, si alguno de ustedes cataloga como extraño cosas simples como la llegada de personas o en esta caso seres de algún tipo, cada vez se acercaban mas a mi y tenían mas conocimiento de mis sentimientos y humor, sabían lo que me gustaba y lo que no, se reían conmigo y me ayudaban si lo necesitaba, podría decir que tenia "amigos".
Cuando ya faltaban solamente 2 días para terminar el mes paso algo extrañamente hermoso, al caer de la noche y en medio del silencio apareció una dama rubia, de pelo no muy largo, con una sonrisa muy linda y uno ojos tan redondos que al ver el cielo y su rostro no distinguía la luna de ellos. Entonces ella camino hacia mi y dijo: Hola y entonces sonrió.